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¿Cómo se comen los langostinos, las cigalas, los bígaros, las huevas y la mojama?

Ya sea en casa o en un restaurante, en muchas ocasiones el menú que vamos a tomar tiene elementos del mar que puede que en ocasiones sean un poco más difíciles de comer, como por ejemplo una gamba o un langostino. Por otro lado, también hay truquitos que hacen las cosas aún más ricas si cabe.

Por eso, hoy vamos a enseñarte cómo se comen los langostinos, gambas, las cigalas, los bígaros, las huevas de maruca y la mojama:

  • Langostinos y gambas.

Ambos mariscos pelan de manera similar, por eso, la explicación sirve para ambos. Con las manos, cogemos el langostino o las gambas y vamos retirando la cáscara que los recubre. Ésta saldrá fácilmente si el marisco está bien cocido. Así, una vez retirada, quitaremos también las patitas y la cabeza para que quede listo para comer. Para ver exactamente cómo es el proceso, se lo enseñamos en este vídeo tutorial.

  • Cigalas

Para tomar una cigala, lo primero que es necesario hacer es retirar la cáscara de la cabeza y retirar lo sobrante. Luego, con cuidado, retiramos también la cáscara posterior de la cola, de manera que quede toda la carne lista para comer. Puede verlo aquí:

  • Bígaros

Comer bígaros es facilísimo. Lo único que necesitamos es un palillo, para que nos ayude a extraer la carne del interior del caracol. Si tienes alguna duda, puedes verlo aquí:

 

  • Huevas de maruca y mojama

Tanto las huevas de maruca como la mojama se sirven ya cortadas en finas lonchas, por lo que no es necesario hacer nada, simplemente comérselas. Como truquito, también quedan muy buenas si añadimos un mínimo chorrito de aceite de oliva sobre ellas… realmente da un toque muy especial.

Como ves, comer las delicias que nos ofrece el mar es mucho más sencillo de lo que parece, y además, hacerlo bien, nos garantiza que no desperdiciaremos nada de lo que haya en el plato. Ahora ya estás preparado para disfrutar del buen marisco y de las buenas tapas que nos ofrece el mar, así que… ¡te esperamos en Romerijo!

¿Cómo saber si el marisco cocido está en su punto?

Cocer el marisco para que quede tan perfecto como lo servimos en Romerijo, requiere muchos años de experiencia y mucho conocimiento sobre el producto para no fallar nunca. En Romerijo, más de medio siglo de historia nos avalan y nos dan la experiencia suficiente para alcanzar ese punto óptimo de cocción en todos nuestros mariscos.

Pero, ¿qué es lo que se necesita para que durante el proceso de cocción no falle nada?

Para empezar, uno de los elementos más importantes es el tiempo. El proceso de cocción en Romerijo no se basa en tiempos genéricos, hay que tener en cuenta que cada especie requiere un proceso individualizado en cuanto al tiempo necesario para su correcta cocción.

Además, para disfrutar de un marisco cocido perfecto, el punto de sal también es fundamental: el marisco no debe estar ni salado ni soso, por lo que debe encontrarse el equilibrio perfecto. Romerijo, también ha encontrado las proporciones perfectas para que sus mariscos encuentren un sabor inigualable.

Por supuesto, la calidad de la materia prima es una de las patas más importantes para hacer gala de la mejor cocción y el mejor sabor. En Romerijo, tanto cantidad como calidad son nuestros estandartes, de manera que nuestros productos tienen siempre el mejor sabor y la mejor textura. Por eso, Romerijo siempre apetece.

¿Cómo se comen los mariscos más grandes?

El marisco es una de las estrellas de la gastronomía española, debido sobre todo a la buena materia prima que proporcionan nuestras costas. Existen muchísimos tipos de marisco, que pueden comerse tanto cocidos como cocinados en platos y tapas, aunque algunas veces, cuando nos enfrentamos a estos manjares son demasiado grandes no sabemos muy bien cómo comerlos.

Hoy en el blog de Romerijo, os vamos a dejar varios tutoriales de cómo comer varios tipos de marisco:

  • Patas de cangrejo rey.

Para consumir estas deliciosas patas de cangrejo lo primero que tenemos que hacer es separar cada pata, para que sea más cómodo manejarlas. Luego, con un cuchillo, las cortamos en trozos más pequeños y los abrimos, para poder sacar la carne cómodamente. Si quieres ver una demostración, puedes hacerlo en el siguiente vídeo.

  • Langostas y bogavantes

Para empezar a comer una langosta o un bogavante, necesitamos un cuchillo grande que nos facilite la tarea de partirla por la mitad. Una vez que los tenemos abiertos en dos partes iguales, con una pequeña espátula o un cubierto, sacamos la carne que queda dentro de una manera fácil. En el caso de la langosta, estos pasos serían suficientes. Te dejamos la demostración:

Si lo que queremos degustar es un bogavante, se requieren algunos pasos más que para comer la langosta ya que el bogavante posee más partes que se pueden comer. Así, una vez que hemos sacado la carne del tronco, pelamos las pinzas y degustamos la carne que hay en el interior, que también es muy sabrosa.

  • Un buey de mar.

Para consumir un buey de mar, la manera más fácil de harcelo es dándole un golpe seco por delante, para poder separar la cáscara superior. Luego, simplemente con un tenedor, podemos ir sacando la sabrosísima carne del interior. Luego, separamos las partes sobrantes y nos cogemos la parte de las patas, que cortaremos en dos mitades. Así, vamos separanco cada pata y aprovechando toda la carne: ¡es buenísimo! Aquí te dejamos un vídeo demostración para que puedas verlo todas las veces que quieras.

El arte de freír el pescaíto: historia y orígenes

El pescaíto frito, más que un plato, se ha convertido en una tradición del sur de España. Cádiz, Málaga y Huelva son las tres provincias que más han trabajado esta forma de cocinar el pescado, perfeccionando la técnica como en ningún otro punto de la geografía española.

Pero el pescaíto frito no es algo nuevo. Se trata de una tradición muy antigua que lleva siglos trabajándose en estos lugares. Para aquellos que no lo sepan, el pescaíto frito consiste en la fritura de determinados pescados propios de la zona en aceite de oliva caliente, después de haberlo salado y rebozado con harina de trigo de la mejor calidad.

Normalmente, no encontraremos un atún como pescaíto frito. Normalmente, se prefieren las especies más pequeñas, que tienen un sabor especial y aportan una textura crujiente por fuera y jugosa por dentro. Por ejemplo, las estrellas del pescaíto frito suelen ser los choquitos, los calamaritos, las acedías o los boquerones.

Otros pescados más grandes también se pueden cocinar de esta peculiar manera, aunque se suelen cortar en trozos o en rodajas, como por ejemplo, la pescada o el cazón (que se adoba antes, para tener un sabor característico).

El pescaíto frito se come recién hecho, que se sirve junto a gajos de limón y una buena cerveza o vino blanco de la tierra. Servido así, no existe un plato de pescaíto frito que no triunfe.

Historia del pescaíto frito

Como decíamos, la historia del pescaíto frito es muy extensa, y se trata de un plato que tiene sus orígenes en los navegantes fenicios. Más tarde, durante el periodo de conquista romana, también era un plato famoso que se acompañaba con “garum”, una salsa muy famosa conocida en todo el mediterráneo. Los sefarditas por su parte, también lo acompañaban con salsa, como por ejemplo, una vinagreta a la que se le añadían diferentes hierbas.

Más tarde, ya en el siglo XVIII, es posible encontrar diferentes descripciones de viajeros sobre las costumbres de comer pescaíto frito en ciertas partes de Andalucía. Así, sabemos que por 1812, tiempos de la firma de la constitución, Cádiz contaba ya con 84 freidores.

El pescaíto frito forma parte de la gastronomía andaluza y gaditana, desde hace muchos siglos, por eso el arte de prepararlo se ha perfeccionado tanto. Para muchos es una delicia gastronómica propia de gourmets, y para otros, un plato que forma parte de su día a día. En ambos casos, estamos seguros de que se trata de algo realmente delicioso.

El marisco, fuente de sabor y de salud

Desde 1952, Romerijo pone a disposición de todos sus clientes los mejores mariscos. Pero, ¿te has parado alguna vez a averiguar el valor nutricional tan importante que tienen estos alimentos? El marisco no sólo es delicioso, sino que tiene propiedades muy saludables.

Las virtudes del marisco llegan muy lejos ya que es muy rico en vitamina A y ácidos grasos Omega-3, además de zinc, selenio y hierro. El marisco tiene propiedades muy parecidas a las del pescado blanco, que también es muy beneficioso para nuestra salud si lo introducimos en nuestra dieta. Por ello, ambos son uno de los mejores alimentos para nuestra salud, ya que prácticamente carecen de grasa (alrededor de un 2%), lo que lo hace perfecto para introducirlo en dietas de adelgazamiento.

El marisco cuenta con un montón de minerales muy saludables. Además de la vitamina A, también encontramos importantes funciones antioxidantes gracias a la carga que tiene de vitamina E. El ácido fólico, que es muy importante para las mujeres que estén embarazadas y para prevenir anemias, también está presente en el marisco.

Además de ácidos grasos saludables, en el marisco encontramos minerales como el potasio, sodio, yodo y magnesio. Destacan, por ejemplo, el contenido en hierro de las almejas, berberechos y mejillones, así como el contenido en calcio de los chipirones y los langostinos. De esta manera, el consumo de estos mariscos es ideal para personas que tienen problemas de anemia o que necesitan un aporte extra de calcio.

El consumo de marisco supone un gran aporte de proteínas, motivo por el que tienen un efecto saciante, aunque cuentan con muy pocas calorías. Para los deportistas el consumo de marisco es ideal, ya que aporta energía además de nutrientes que contribuyen al buen funcionamiento del sistema nervioso y muscular.

Ya vemos que el marisco no es un alimento que nos encanta y que consumimos porque nos gusta, ya que además es muy saludable. Hay muchos tipos de mariscos adecuados para mayores y niños, por lo que se convierte en una opción perfecta para toda la familia. Además, Romerijo te ofrece una gran variedad, para que siempre puedas elegir el que más te guste.